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Mario López Roldán, Conclusiones

 

A mí me toca compartir algunas de las principales conclusiones de las sesiones relativas al crecimiento incluyente: Educación, Salud y Empoderamiento de la Mujer. Lo cual me da mucho gusto pues es un campo en el que tenemos muchísima tarea pendiente.

A pesar de los avances y los impresionantes incrementos en los presupuestos de los programas de combate a la pobreza, en México, según la CONEVAL, 7 de cada 10 mexicanos siguen viviendo en pobreza o vulnerabilidad. Esto no solo es inaceptable, es un ancla muy pesada que no nos deja salir adelante.

En la sesión que abordó el tema de la Educación se destacó la relevancia que ha adquirido la educación en la agenda global como instrumento clave para transitar hacia una nueva etapa de la civilización humana. Una etapa que se caracteriza por la disrupción, la constante obsolescencia en todos los ámbitos y la necesidad de crear seres humanos portadores y promotores de conocimientos y valores que reconozcan que todos somos parte de todos.

Frente al contexto actual de cambio exponencial, complejidad e incertidumbre crecientes, se identificaron dos grandes retos: por un lado, la necesidad de que los jóvenes adquieran las habilidades para participar en una economía digital y en una sociedad creativa; y por el otro, la urgencia de que los países menos desarrollados logren una equivalencia entre acceso a la educación y adquisición de conocimientos básicos.   

En coincidencia con el Informe de Getting it Right, se subrayó la importancia superlativa de dar continuidad a la Reforma Educativa, con énfasis en la profesionalización del magisterio, y en el fortalecimiento de capacidades estatales, así como de organizaciones que ayuden a impulsar el seguimiento de la implementación, una evaluación de impacto, y una mejora continua.

Se argumentó a favor de una  política integral para la equidad educativa, que reconozca la diversidad social y multiculturalidad del país y contemple tres aspectos cruciales: 1) asegurar un piso mínimo a todos los estudiantes; 2) incentivar a los mejores profesores para que enseñen en las escuelas menos privilegiadas;  y 3) fortalecer la atención a niños de 0-3 años.  

Se recomendó la creación de un “ecosistema de aprendizaje”, que incluya instituciones de todos los niveles, públicas y privadas, formales e informales, híbridas y presenciales; incluyendo al gobierno, la academia y las cúpulas empresariales, fundaciones y organizaciones sindicales nacionales e internacionales; así como emprendimientos sociales de alto impacto y fondos de inversión centrados en educación.

Esto para impulsar una estrategia de adquisición de habilidades desde educación inicial hasta posgrado, incluida la formación técnica con pertinencia laboral, la capacitación y educación de adultos, el aprendizaje permanente e innovador para elevar la productividad y creatividad, y la formación de una ciudadanía digital.

 

En la sesión sobre el tema de salud, se reconocieron los avances que México ha tenido en su sistema de salud, pero también los grandes desafíos y acciones para seguir mejorando. Se reconoció la necesidad de incrementar el gasto público en salud (México tiene el gasto en salud más bajo de la OCDE), dadas las enormes necesidades y desigualdades del sistema actual, y considerando que todavía 13.4% de la población no tiene ningún tipo de cobertura en Salud. Se recomendó enfocar los esfuerzos en 3 puntos centrales: Atención Primaria, Innovación e Investigación y Salud digital, haciendo hincapiá en la necesidad de desarrollar una política de estado en materia de salud, no de gobierno sexenal, una política con mirada larga y pasos cortos.

Se destacó la importancia de seguir fortaleciendo el modelo de compras consolidadas, así como en la automatización de farmacias, para asegurar las dosis exactas de medicamentos, por tipo de padecimiento. Y se lanzaron las aspiraciones a que México lidere un Pacto de la Salud Pública de las Américas enfocado en la atención primaria de alto impacto y calidad.

 

En el panel sobre la necesidad de liberar el potencial de las mujeres para detonar el desarrollo y construir una sociedad más justa abrió con una cita contundente del Primer Ministro Canadiense, quien dice que el mira a los países por la manera en que tratan a sus mujeres. Debo confesar que yo también.

Se reconocieron las importantes decisiones que se han tomado en los últimos años. Como la transversalización de la perspectiva de género en la planeación nacional; el fortalecimiento del marco jurídico; el incremento de los recursos presupuestarios; el establecimiento de cuotas de género en el legislativo; la inserción de cuestiones de inclusión de género en la reforma financiera y en el nuevo modelo educativo.

Se reconoció también que a pesar de estos avances México sigue enfrentando múltiples retos.

Se destacó la necesidad de valorar y medir mejor el trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, reconociendo el esfuerzo por definir una estrategia para avanzar hacia un Sistema Nacional de Cuidados.

Se abordó el tema del costo económico, destacando que la OCDE calcula que la pérdida económica en un 16% por la falta de participación de las mujeres en el mercado de trabajo y este hecho se debe en gran medida por la falta de corresponsabilidad.

Se resaltó la necesidad de un cambio en el esquema del trabajo masculino, con incentivos para que también participen en el tema de cuidados y trabajo doméstico no remunerados. 

Se señaló que en 25 años no se ha cerrado la brecha de género respecto a la participación económica de las mujeres. Una baja participación que tiene mucho que ver con las normas sociales y los modelos de rol que aún persisten. Si bien por una parte es alentador que las generaciones más jóvenes tienen una visión más equilibrada del papel que deben tener las mujeres en la sociedad; por la otra es preocupante constatar el persistente bombardeo de los medios de comunicación mexicanos e importados con estereotipos de género y manifestaciones de violencia contra la mujer, inyectándolos en el DNA cultural de nuestras y nuestros jóvenes.

Se recalcó la baja participación de mujeres en el Gabinete del actual, proponiendo el próximo gobierno la conformación de un gabinete 50/50. Se subrayó la necesidad de cambiar los horarios de trabajo en altos mandos del gobierno, para tomar en cuenta las necesidades de las mujeres y avanzar hacia una mayor corresponsabilidad, también por parte de los hombres.

Las panelistas coincidieron en que la participación de las mujeres en puestos de toma de decisión sigue siendo obstaculizada por factores como el acoso político y la violencia contra las mujeres, el acoso sexual, la conciliación de la vida profesional y personal, y la falta de una cobertura amplia en cuanto a licencias de maternidad y paternidad.

Se insistió en la necesidad de incrementar la participación de las mujeres mexicanas en los consejos de administración, señalando que en México tan solo el 4.7% de las empresas tienen más mujeres en sus Boards, en contraste con un promedio de  47% en la OCDE.

Se destacó que los cambios se producen con mayor eficacia cuando hay una combinación de cuotas, incentivos y educación.

En cuanto al tema de violencia contra las mujeres, se subrayó que hace falta hacer una mayor inversión en la prevención, pero que al mismo tiempo hay que adaptar el sistema de justicia pues hoy no está preparado para responder a las necesidades de las mujeres.

Finalmente, prevaleció un consenso general en que la participación de los hombres es fundamental. Y se hizo énfasis en que se deben impulsar medidas más integrales, a partir del reconocimiento de que los estereotipos, las normas culturales y los sesgos de género impiden avanzar hacia una igualdad de género real. 

 

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